lunes, 21 de mayo de 2012

MAXIMILIANO EN HUATUSCO



Lic. Miguel Ángel Flores Rodriguez.
La región de Huatusco es riquísima en datos e información históricos, grandes personajes visitaron esta Ciudad y dejaron constancia de su paso como es el caso de Maximiliano de Habsburgo, Segundo Emperador de México.
Como es sabido desde al año de 1863 los conservadores de este país habían ofrecido el trono de México a un emperador extranjero y fue Maximiliano quien acepto la corona, llega a Veracruz el 28 de mayo de 1864 y se establece así el Segundo Imperio.
Muchos autores están de acuerdo en que Maximiliano era un buen hombre a quien las circunstancias le orillaron a jugar un papel de villano en la historia, pero como dije al principio, Maximiliano fue uno de los personajes importantes de su tiempo que visitaron Huatusco.
Los datos que aquí comparto pueden ser encontrados mas fehacientemente en un libro que escribió José Luis Blasio y que se titula Maximiliano Intimo.
Allí, entre otras cosas narra que llego a Huatusco procedente de Coscomatepec el día 20 de mayo de 1865.
Se hospedo en la casa de don Clemente González donde fue atendido con un gran banquete del que lamentablemente el Archiduque de Austria no pudo probar porque venía enfermo del estomago.
Cuentan que las autoridades le fueron a recibir dos leguas antes de llegar a la población y que el pueblo se congregó a verlo más que nada por curiosidad.
El día 21 ya más repuesto asistió a misa y visito las escuelas dictando algunas providencias para mejorar la instrucción disponiendo además que se introdujera el agua potable a la Villa.
Estuvo en la población durante 3 días bromeando que se retiraban porque con tanta comida y postres que le brindaban iba a engordar.
Anécdota interesante y que habla de la dignidad de este pueblo la menciona Blasio cuando al salir ya de la ciudad montado en su imponente caballo blanco sacó un talego con doscientos pesos oro que ofreció a la primera autoridad política manifestando que dejaba ese dinero para los pobres, pero la primera autoridad, con toda la diplomacia que requería el momento, se negó a aceptar la dádiva contestando que “afortunadamente en Huatusco no había pobres”.
De aquí continuo su camino hacia la Hacienda del Mirador, propiedad del naturalista Carlos Sartorius, allí también permaneció varios días; todavía existe un libro en ese lugar que tiene estampada la firma de Maximiliano en la primera página además de un oleo del emperador y una insignia donde le otorga el grado de caballero de la Orden de Guadalupe al señor Sartorius pero esta historia es tan larga y tan interesante que vale la pena comentarse en otra ocasión.

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